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US launches five dispute actions in WTO challenging China, EU, Canada, Mexico and Turkey

Merco Press / REUTERS / Yuri Gripas / 17 July

 

The United States launched five separate World Trade Organization dispute actions on Monday challenging retaliatory tariffs imposed by China, the European Union, Canada, Mexico and Turkey following U.S. duties on steel and aluminum. The retaliatory tariffs on up to a combined US$28.5 billion worth of U.S. exports are illegal under WTO rules, U.S. Trade Representative Robert Lighthizer said in a statement.

“These tariffs appear to breach each WTO member’s commitments under the WTO Agreement,” he said. “The United States will take all necessary actions to protect our interests, and we urge our trading partners to work constructively with us on the problems created by massive and persistent excess capacity in the steel and aluminum sectors.”

Lighthizer’s office has maintained that the tariffs the United States has imposed on imports of steel and aluminum are acceptable under WTO rules because they were imposed on the grounds of a national security exception.

Mexico said it would defend its retaliatory measures, saying the imposition of U.S. tariffs was “unjustified.”

“The purchases the United States makes of steel and aluminum from Mexico do not represent a threat to the national security,” Mexico’s Economy Ministry said in a statement.

“On the contrary, the solid trade relationship between Mexico and the U.S. has created an integrated regional market where steel and aluminum products contribute to the competitiveness of the region in various strategic sectors, such as automotive, aerospace, electrical and electronic,” the ministry added.

Lighthizer said last month that retaliation had no legal basis because the EU and other trading partners were making false assertions that the U.S. steel and aluminum tariffs are illegal “safeguard” actions intended to protect U.S. producers.

 

Merco Press / REUTERS / Yuri Gripas / 17 July

 

El simple temor de una guerra comercial está generando tensiones en la economía global

LONDRES — Tan solo hace unos cuantos meses, parecía que la economía global era vibrante y las principales economías crecían al unísono. Ahora, las fortunas del mundo están en peligro por una guerra comercial en desarrollo.

A medida que el gobierno de Trump impone aranceles tanto a sus aliados como a sus rivales —y provoca amplias represalias— el comercio global sufre trastornos y da señales de tensiones que podrían obstaculizar el crecimiento económico. La última escalada llegó el 15 de junio, cuando el presidente Donald Trump anunció nuevos aranceles de 50.000 millones de dólares en productos chinos, lo que provocó una rápida represalia de Pekín.

Conforme crece el conflicto, se retrasan los embarques en los puertos y las terminales de carga aérea en todo el mundo. Los precios de materias primas claves se están incrementando. En las fábricas desde Alemania hasta México, se reducen los pedidos y se retrasan las inversiones. Los agricultores estadounidenses pierden ventas a medida que los socios comerciales responden con impuestos propios.

Los trabajadores de una acerería canadiense pelearon por retirar unos vagones de ferrocarril con destino a la frontera de Estados Unidos después de que este mes Trump lanzó aranceles sobre los metales importados. Un cliente de Seattle canceló su pedido con rapidez.

“El impacto se sintió de inmediato”, afirmó Jon Hobbs, presidente de AltaSteel en Edmonton. “En verdad nos estamos dando cuenta de lo que esto significa para los negocios de la gente”.

El gobierno de Trump describe su postura confrontativa como un medio para obligar a las empresas multinacionales a regresar la producción de las fábricas a las costas estadounidenses. Trump ha descrito las guerras comerciales como “fáciles de ganar”, mientras promete volver a equilibrar los déficits de Estados Unidos con las principales economías, como la china y la alemana.

Sin embargo, la ofensiva de Trump podría ser una táctica de negociación que amenace con provocar problemas económicos para obligar a que haya acuerdos, y no una medida que conduzca a una franca guerra comercial. Parece que los estadounidenses están mejor protegidos que la mayoría para enfrentar las consecuencias de estas hostilidades comerciales. Como una gran economía relativamente en buena forma, Estados Unidos puede encontrar compradores locales para sus bienes y servicios cuando se reduzcan las oportunidades de exportación.

Aun así, la historia ha demostrado que las guerras comerciales son costosas mientras aumentan los riesgos de hostilidades más abiertas. Se profundizan los temores de que el actual brote de antagonismo pueda afectar al resto del mundo.

Antes de que las medidas comerciales entren totalmente en vigor, los negocios ya están sufriendo las consecuencias: amenazas a sus suministros, incertidumbre acerca de los términos comerciales y un persistente temor acerca de lo que vendrá después.

“Tan solo hablar de proteccionismo crea problemas”, señaló Marie Owen Thomsen, economista jefa a nivel mundial en Indosuez Wealth Management en Ginebra. “Es un riesgo existencial para la economía mundial”.

Después de dos años de expansión, el tráfico de carga aérea se mantuvo sin cambios durante los tres primeros meses del año, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo. Las caídas han sido pronunciadas, sobre todo en Europa y Asia.

Los buques portacontenedores —los caballos de batalla del comercio global— no han tenido crecimiento en mercancía desde el otoño pasado en términos desestacionalizados, de acuerdo con un índice clave.

Un indicador de comercio mundial monitoreado por Oxford Economics, una empresa de investigación de Londres, registró recientemente su actuación más débil desde principios de 2017.

“No subestimemos el impacto macroeconómico”, advirtió la semana pasada la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, acerca de los conflictos comerciales. “Sería grave, no solo si Estados Unidos actuara, sino en especial si otros países tomaran represalias, sobre todo los más afectados, como Canadá, Europa y Alemania”.

Están surgiendo amenazas para el comercio justo cuando la economía global se enfrenta a otros retos importantes.

La decisión del gobierno de Trump de restablecer sanciones a Irán ha aumentado los precios del petróleo, lo que aumenta la presión sobre los importadores de todo el mundo. La economía de Europa se está debilitando y la de Alemania —la economía más grande del continente— es particularmente vulnerable. Los bancos centrales en Estados Unidos y Europa están retirando el dinero barato que enviaron a recorrer el sistema financiero global después de la crisis de 2008, lo que aumenta el costo de los préstamos.

El gobierno de Trump ha involucrado a Estados Unidos en conflictos cada vez más enconados con grandes socios comerciales.

Estados Unidos importó el año pasado más de 600.000 millones de dólares en bienes y servicios de Canadá y México, los otros dos países del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, mismo que Trump ha amenazado con acabar. Los estadounidenses compraron más de 500.000 millones de dólares de mercancía china y otros 450.000 millones de dólares de la Unión Europea. En total, eso suma casi dos tercios de todas las importaciones de Estados Unidos.

“Si perjudicas seriamente a cualquiera de estos tres, sentirás los efectos”, dijo Adam Slater, economista principal de Oxford Economics. “Si perjudicas a los tres al mismo tiempo, sentirás los efectos considerablemente”.

Para las empresas que fabrican acero y aluminio, los aranceles de Estados Unidos han planteado un reto directo y amenazante para sus negocios.

En Alta, la acerería de Edmonton, los aranceles sobre metales provocaron una crisis inmediata. Aproximadamente una quinta parte de los negocios de la empresa tiene que ver con embarcar acero a los clientes estadounidenses.

De forma repentina, la frontera que separa Canadá y Estados Unidos en efecto se llenó de niebla. La empresa cambió el rumbo de los vagones destinados a clientes de Estados Unidos, incurriendo en cargos extras por carga que llegaron a 100.000 dólares canadienses (alrededor de 76.000 dólares).

Los abogados de algunos clientes de Alta han sugerido que se podrían clasificar algunos productos para evitar tocar los aranceles estadounidenses, los cuales se aplican solo a ciertos tipos específicos de acero. Pero por ahora, la empresa está esperando la decisión de los abrumados funcionarios de aduanas de Estados Unidos.

“No sabemos cuándo tendremos una respuesta del gobierno de Estados Unidos”, señaló Hobbs. “Nadie, incluyendo la agencia de protección de la frontera de Estados Unidos, sabe qué hacer”.

En toda Europa, los fabricantes de acero se preocupan por una consecuencia indirecta de los aranceles de Trump: el acero barato de China que anteriormente se destinaba a Estados Unidos, ahora se dirige a su continente.

“Hemos visto incrementos”, afirmó Mathias Ternell, director de relaciones internacionales en Jernkontoret, una asociación sueca de la industria del acero en Estocolmo. “Es por lo que las empresas suecas y europeas más se preocupan”.

Trump describe las hostilidades comerciales como un correctivo necesario para los déficits comerciales de Estados Unidos con otros países. Pero los economistas y los líderes empresariales señalan que muchas importaciones son componentes que se emplean para producir bienes en las fábricas de Estados Unidos.

Para los compradores de acero y aluminio dentro de Estados Unidos, los aranceles han incrementado los precios, lo que desalienta la inversión.

Electrolux, el fabricante sueco de artículos para el hogar, recientemente pospuso sus planes de mejorar una fábrica de estufas en Tennessee, utilizando como argumento las incertidumbres creadas por los aranceles.

En los suburbios de Austin, Texas, Matt Bush, vicepresidente de una pequeña empresa que hace estructuras que se emplean en edificios de oficinas y locales comerciales, dijo que los aranceles del acero obligarían a su empresa a pagar hasta 50.000 dólares más al mes por el metal.

“Tienes que imaginar que toda la gente que está comprando aluminio y acero en bruto como insumos para su negocio está en el mismo predicamento”, afirmó. “Y quizá es sorprendente hasta dónde pueden llegar las consecuencias”.

Más allá del ámbito del metal, el impacto de las escaramuzas comerciales se está ampliando y está golpeando a pequeñas empresas y consumidores.

En México, la angustia acerca del comercio ha prevalecido desde que Trump tomó posesión, debido a sus amenazas de anular el TLCAN y sus planes de construir un muro a lo largo de la frontera. Los mexicanos comunes y corrientes han absorbido el golpe porque el peso mexicano se ha hundido y ha aumentado el costo de los bienes cotidianos procedentes de Estados Unidos.

“Ese presidente nos está llevando a la quiebra”, señaló Gustavo Ferreyra Olivares, un vendedor de fruta que ha tenido un puesto en un mercado de Ciudad de México durante 35 años. “Trump es el que ha subido los precios”.

La mayor parte de la fruta fresca de su puesto se cultivó en México, pero las manzanas Granny Smith, acomodadas en cajas de cartón, tenían la etiqueta de Estados Unidos, al igual que una pila de relucientes manzanas Gala e hileras ordenadas de Red Delicious.

Con el TLCAN, México se ha convertido en el mayor importador de manzanas estadounidenses en el mundo. Pero las ventas son bajas porque el precio ha subido casi una quinta parte tan solo durante la semana pasada.

El gobierno mexicano impuso hace poco aranceles del 20 por ciento a las manzanas estadounidenses en respuesta a los aranceles de Trumpsobre el acero, lo que dificultará más a Ferreyra vender sus productos estadounidenses. Se imagina que los agricultores del otro lado de la frontera están sufriendo también.

“México es un gran importador de manzanas”, afirmó. “Si decidimos boicotearlos, todos tendrán que mantenerse ahí”.

Los mercados de bienes básicos globales están luchando con los impactos del conflicto comercial, en especial China, que busca alternativas a los proveedores estadounidenses.

En años recientes, conforme han crecido los rangos de la clase media de China, también lo ha hecho el apetito nacional por la carne de puerco. El aumento en la cantidad de cerdos ha obligado a China a importar cada vez más volúmenes de soya de Estados Unidos.

Pero China ha apuntado directamente a las granjas de Estados Unidos como represalia a los aranceles de Trump sobre los metales y ha amenazado con impuestos a la soya procedente de Estados Unidos. Los productores de puerco de China han volteado a ver a Brasil y Argentina, los únicos países que ahora producen suficiente soya como para ofrecer una alternativa potencial al suministro de Estados Unidos.

China’s promised energy revolution

From: Financial Times / Nick Butler / 19 de noviembre

 

Can China transform its energy economy? For the last 30 years rapid economic growth – based on heavy industry, manufacturing and construction – has been sustained by hydrocarbons. Coal remains dominant; what has changed is the volumes involved. In 1990, China used some 446m tonnes of coal. This year the figure will be around 2.8bn tonnes. In parallel, oil demand has grown with the dramatic expansion of car numbers. Oil consumption was 2m barrels a day in 1980. Now it is almost 12m b/d, making China the largest oil importer. But growth has come at a cost. China, as last week’s announcement from the Global Carbon Project reminded us, is the largest single source of emissions and suffering badly from the low level pollution that covers many cities in smog. President Xi Jinping has promised dramatic change – an energy revolution “to make the skies blue again”.

The rhetoric is great but are the promises deliverable? A comprehensive study of the Chinese energy market published last week as part of the International Energy Agency’s new World Energy Outlook is a great place to start for anyone wanting to understand what is happening and what might happen next. The facts are remarkable: China consumes 25 per cent of energy used globally each day. Coal continues to dominate Chinese energy use – in industry, power generation and heating – providing almost two-thirds of total demand. The country produces and uses over 50 per cent of all the coal burnt globally. Power generation has grown dramatically to meet electricity demand that has quadrupled since 2000. Gas use is relatively small but growing – mostly relying, for now, on imported LNG. China is the leading producer of wind and solar power. Advances in technology and production efficiency have cut costs and made the country the dominant supplier of solar panels to the rest of the world. China is building dozens of new nuclear plants – more than a third of the global total. Its nuclear industry is developing its own reactor technology, aiming to create a world-class export industry. The country leads the global electric vehicle industry. Of the estimated 2m electric vehicles on the world’s roads by the end of this year, at least 40 per cent will be in China. Remarkable advances in energy efficiency have been made, and the amount of energy used for each unit of China’s gross domestic product has fallen 30 per cent since 2000 but emissions remain a challenge. After three years when reported emissions were flat, renewed industrial growth has pushed them up again.

Each of these facts reflects a dramatic change in the last 10 to 15 years. But they do not represent an end point. The party Congress in Beijing endorsed the latest plan – a sweeping statement of intent entitled “Energy Production and Consumption Revolution Strategy”. The plan describes a transformation of the whole energy sector over the next decade and a half. The share of non-fossil fuels will rise to 15 per cent by 2020, and to 20 per cent by 2030, meeting most if not all incremental demand. By 2030, 80 per cent of all remaining coal-fired power stations will have ultra low emissions as old capacity is retired. GDP energy intensity will fall by 15 per cent and the amount of carbon required will fall by 15 per cent. Further improvements will come over the following decade to 2030 The target is to ensure that emissions peak by 2030. The long-term goal for 2050 is to reduce the share of fossil fuels to less than half the total, to rebase the whole system on leading-edge energy technologies and equipment and make China an important player in global energy governance. History suggests it is unwise to underestimate China’s ability to deliver on its plans but in this case there are good reasons for doubt. Infrastructure and market structures are needed to support the changing energy mix.

As the IEA analysis makes clear, the absence of infrastructure and a supportive regulatory regime already limit the potential of natural gas. The same problems could constrain wind and solar. Electric vehicle numbers are growing but the odds are still that the bulk of the electricity they use will be produced from coal for a long time to come. An excellent post by Simon Goess for the Energy Collective website spells out the reality. In addition, industrial changes have to be managed. In coal and the major manufacturing sectors many workers and whole communities remain dependent on activity that is likely to be transformed or eliminated by technology. The Chinese coal industry, for instance, employs 4m. Trade dependence also poses risks. The target of 80 per cent net self-sufficiency is probably achievable with the combination of coal, new nuclear and renewables, including hydro. But the remaining 20 per cent involves the critical supply of oil where import dependence has doubled in the last five years. On the IEA’s estimate, China will need to invest $6.1tn – $250bn a year on energy supply between now and 2040, two-thirds of which will go into the power sector. Another $2.1tn ($90bn a year) will be needed to deliver the required gains in energy efficiency. China is a dominant force in the global energy market. Next week I will look at the international implications of what is happening. But energy also matters for the survival of the regime in Beijing. The political process has not been ended by Mr Xi’s triumphant re-election. A sustained improvement in living standards over the last three decades has helped to keep the Communist party in power. That would not have been possible if the energy system had not been adapted to meet growing demand in what is now a consumer society. The “iron rice bowl” now extends beyond employment and food to mobility and increasingly to the demand for a cleaner environment. As ever, energy and power are inseparable.

 

 

From: Financial Times / Nick Butler / 19 de noviembre

Fondo China -México apostará 560 mdd a Ronda 2 de petróleo

Citla Energy es la pieza clave para el Fondo China-México (CMF, por sus siglas en inglés) en su apuesta de inversión por los hidrocarburos en el país. 

Con un importe que ronda los 560 millones de dólares, este año la firma de energía participará en las tres fases de la licitación de la Ronda 2 en México, en busca de adjudicarse los contratos para extraer petróleo en aguas someras y en campos terrestres.

En entrevista con El Financiero, César Urrea, director del fondo, señaló que la meta es que Citla se convierta a finales de 2017 en una de las empresas privadas más grandes del sector de hidrocarburos en México, a la espera de que se celebren las rondas y se defina al ganador.

El Fondo China-México es un vehículo de capital privado fijo que se creó para movilizar los recursos necesarios para respaldar proyectos surgidos de las reformas estructurales en México. Es administrado por IFC Asset Managment Company LLC (AMC), subsidiaria de la IFC, miembro del Banco Mundial.

El capital del fondo asciende a mil 200 millones de dólares y cuenta con una vida de 12 años.

César Urrea tiene más de 15 años de experiencia en el desarrollo de negocios, gestión activa de empresas y asesoramiento a firmas en la implementación de mejores prácticas de negocios.

-¿Cuál es el propósito del fondo para los próximos años?
– El plan del Fondo China-México es tener un portafolio de ocho y máximo 10 empresas para invertir durante los próximos cuatro años.

Actualmente, además de Citla Energy, tiene una participación en Altán Redes, el consorcio ganador de la Red Compartida.

Los sectores en los que buscamos participar están alineados con la transformación del país. El interés del fondo está en sectores relacionados con las reformas estructurales de México que activan el flujo económico tanto en empleos como en inversiones.

– ¿Cuáles son los planes de Citla Energy para este año?
– Va a ser un año muy ocupado. Terminamos recientemente el due diligence (auditoría de información) de aguas someras. Me atrevo a decir que en manos de privados sería el campo de las mayores reservas. 

El Consejo de Citla votó por un acuerdo de asociación formal con la empresa, estamos comprando una participación grande que esperamos concretar en marzo, a la par de las licitaciones de las fases 2.1, 2.2 y 2.3 de la ronda 2, en las cuales participaremos.

En la 2.1 nos asociamos con un grupo de prestigio internacional para participar juntos; en la 2.2 nos afiliamos con dos grupos y en la 2.3 vamos como un solo operador porque esa ronda es más terrestre y con campos relativamente más pequeños que en las rondas previas.

– ¿Qué divisiones del sector interesan al Fondo?
– El Fondo tiene interés en proyectos de fertilizantes, por el acceso a gas de forma confiable y competitiva que permite la reforma energética, así como electricidad; lo que no nos interesa son las aguas profundas.

Sin embargo, también nos atraen divisiones en infraestructura de agua y minería, donde hemos visto desafíos en materia ambiental y social, además de educación, salud, manufactura y servicios.

– ¿El Fondo es financiado por firmas de energía solar de China?

Aunque la mayor parte del fondo de capital proviene de China, la toma de decisiones es a través de un comité de inversión sin injerencia de inversionistas

…por eso tomamos oportunidades como Citla o Red Compartida, porque no hay un ángulo chino, pero sí podríamos hacerlo.

Urrea estimó que el periodo de incertidumbre económica que se vive en México podría mantenerse hasta la primera mitad del 2017, por ello, anticipó que el primer semestre será una ventana importante para cerrar proyectos, de cara a una nueva etapa incierta ante las elecciones presidenciales del siguiente año en la República Mexicana.

8 Febrero-FondoChinaMexico

Fuente: El Financiero

China retrasa la culminación de sus reservas estratégicas de petróleo

China ha retrasado la culminación de reservorios para sus reservas estratégicas de petróleo hasta más allá de la fecha límite original para 2020.

El mayor consumidor de energía del mundo va a terminar la construcción de la segunda fase de sus reservas estratégicas de petróleo y comenzar los trabajos preliminares de sitios adicionales para el año 2020, de acuerdo con el Plan Quinquenal 2016-2020 publicado este fin de semana. Los planes anteriores del país contemplaban el desarrollo en tres fases a ser culminadas a finales de esta década.

China puede haber llegado a su límite de capacidad de almacenamiento actual y se necesita tiempo para construir nuevos sitios de reserva”, dijo Lu Wang, analista de Bloomberg  en Hong Kong. “Algunas reservas estratégicas de petróleo se almacenan bajo tierra, lo que podría tomar más tiempo para construir y causar la demora“.

China tomó ventaja de la caída de los precios del crudo el año pasado para construir sus reservas de emergencia, ayudando a absorber parcialmente un exceso de oferta mundial de petróleo. El país aumentó las importaciones un 8,8 por ciento a un récord de 335,5 millones de toneladas métricas (unos 6,7 millones de barriles por día) en 2015 cuando el petróleo tuvo el precio promedio anual más bajo en más de una década.

China finalizó la construcción de la primera fase de su almacenamiento con cuatro sitios en 2009, para un total de 91 millones de barriles, según la Oficina Nacional de Estadísticas. La segunda fase, con una capacidad prevista de 168 millones de barriles, debía haber estar terminado para el año pasado, según informó la estatal de noticias China Energy News en 2014.

La finalización de los reservorios de la segunda fase, probablemente están retrasados por cerca de dos años a partir de 2015, y el programa para la tercera fase es ahora bastante incierto“, Dijo por teléfono Li Li, director de investigación de ICIS China.

 China tiene almacenadas unas 26,1 millones de toneladas métricas (alrededor de 191 millones de barriles) de crudo a mediados de 2015 en ocho reservas estratégicas y tanques de almacenamiento comercial, según dijo el 11 de diciembre la Oficina Nacional de Estadísticas.

 

 

Fuente: La Patilla

OECD Trims Global Growth Forecast on Emerging-Market Slowdown

The OECD trimmed its global economic forecasts for the second time in three months as slower growth in emerging markets spilled over into countries such as Germany and Japan.

World output will expand 2.9 percent in 2015 and 3.3 percent in 2016, down from the 3 percent and 3.6 percent predicted in September, the Organization for Economic Cooperation and Development said in a semi-annual report published Monday.

“Global growth prospects have clouded this year,” the Paris-based organization said. “The outlook for emerging-market economies is a key source of global uncertainty at present.”

With Russia and Brazil in recession and China poised to deliver its weakest expansion in more than two decades, the economies that powered world growth in recent years are now slowing it down. Developed economies are feeling the brunt in the form of reduced demand for both commodities and manufactured goods.

China, Russia

The OECD barely changed its forecasts for Chinese output, pegging growth at 6.8 percent this year and 6.5 percent in 2016. Yet Brazil’s economy is now seen shrinking 3.1 percent this year and 1.2 percent next, compared with contractions of 2.8 percent and 0.7 percent predicted in September.

Russian gross domestic product is on track to drop 4 percent in 2015 and 0.4 percent next year, according to the report. Since the OECD didn’t give an estimate for Russia in September, that compares with a June prediction for a contraction of 3.1 percent in 2015 and expansion of 0.8 percent in 2016.

For emerging markets, “challenges have increased,” the OECD said. Should their situation deteriorate, “growth would also be hit in the euro area, as well as Japan.”

Japanese GDP will grow 0.6 percent this year and 1 percent next, according to the report. While the 2015 forecast is unchanged, the 2016 one has been cut from 1.2 percent.

“The outlook for Japan remains softer than in other advanced economies, despite an anticipated upturn in real wage growth,” the OECD said. “This reflects a larger drag exerted by weak external demand, especially in Asia, and strong fiscal headwinds.”

Refugee Crisis

The euro area’s expansion is now seen at 1.5 percent in 2015 and 1.8 percent in 2016, a reduction by 0.1 percentage point for each year.

In terms of the economy, Europe’s immigration crisis represents a much needed potential boost, the OECD said. It estimates that the influx of refugees may add between 0.1 and 0.2 points to growth in 2016 and 2017 thanks to extra government spending.

“Asylum seekers need not impose an unmanageable economic burden,” the OECD said. “If the refugees who stay are rapidly integrated into European society, they are likely to benefit the host countries.”

The U.S. expansion remains on track, with the OECD predicting growth of 2.4 percent this year and 2.5 percent in 2016. U.K. GDP is seen rising 2.4 percent in both years, little changed from September.

In the U.S., “output remains on a solid growth trajectory, propelled by household demand,” the OECD said. “Monetary policy remains very accommodative, which is consistent with stubbornly below-target inflation, subdued wage pressures and hints of downward pressure on inflation expectations.”

The OECD also offered its first glimpse of 2017, predicting a global expansion of 3.6 percent. It sees growth of 2.4 percent in the U.S., 1.9 percent in the euro area and 6.2 percent in China.

 

 

 

Global Growth

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